GULA Y LUJURIA

La gula , en mi humilde opinión, otro de los más divertidos pecados capitales. Ya se que últimamente no está de moda defender la gula, dada la invasión de modelos anoréxicas y comida light que estamos sufriendo, pero, quién dijo que debamos de defender siempre lo políticamente correcto, no?. La gula está de capa caída, es cierto. ¿qué ha sido de aquellos gloriosos tiempos en que la modelos de pintura retozaban alegremente sin miedo ninguno a mostrar sus opulentas carnes? ¿qué ha sido del "caballo grande, ande o no ande? ¿qué…?. Occidente se derrumba bajo el peso de los trillones de dólares de pib, la alta tecnología y la falta de ideas de un sistema político que se está quedando sin nada nuevo que ofrecer. Y uno de estos símbolos, sin duda, de esta pérdida de valores es la demonización que en nuestros días se hace de la gula. Así que los animo, compañeros , a no dejaros llevar por esa corriente decadente de intolerancia hacia la gula. Vale, puede que sea un pecado, incluso capital, pero eso la verdad es que ahora no afecta demasiado al devenir de la vida moderna. Lo grave es la hipocresía que mueve a la gente a mirarte mal cuando te ejercitas en tan suculento pecado, mientras piensan lo desgraciados que son comiendo hierba y peces a la plancha sin sal.
Y nuestr querida gula, va, inminentemente de la mano con l más divertido de los pecados capitales, para la mayoría de los mortales, es sin duda este de la lujuria. Gran mérito si consideramos que por otra parte, los pecados capitales en si , suelen ser, cuando menos , bastante divertidos. Quién no ha saboreado un cuarto (o una mitad) de cordero, o una deliciosa-asquerosa fritanga de salchichas radioactivas, por comparar con la gula..o una buena discusión a gritos por teléfono con algún cretino . Pero en fin , toca hablar de la lujuria, y aunque dispersarme es uno de mis hábitos más arraigados. Desde esta plataforma, reivindico la acción de la lujuria como elemento unificador de la humanidad, como elemento de relajación frente al stress reinante en nuestra tecnocratizada sociedad, en fin, como elemento de libertad individual, y , además, solicito la liberación de la lujuria de su estigma de "pecado". La lujuria es un pecado, cuando menos curioso, dado que todos los pecadores se pueden definir como "consumidores satisfechos".Y esto es una cosa que no se puede decir de la mayoría de las virtudes...pero eso es otra historia y , como tal, será contada en otro momento.
(TEXTOS TOMADOS DE www.tiffotos.com /hedonismo del camarada Julius)

domingo, 28 de diciembre de 2008

Paté de Higaditos de Pollo



500gr. de hígados de pollo
50gr. de mantequilla
1 huevo
½ vasito de Jerez
Perejil picadito
50 ml. de crema líquida
100 gr. de queso parmesano
1 cebolla
Una pizca de orégano
Aceite oliva virgen extra
Sal
Pimienta

En el momento de preparar esta receta ten en cuenta que entre el tiempo de maceración de los higadillos en leche y el tiempo que es aconsejable tener el paté ya hecho a reposar en la nevera, han de transcurrir día y medio, por ello, si quieres tenerlo preparado para una fecha en particular tendrás que empezar con 2 días de antelación, pero merece la pena.
Lo primero es limpiar los higadillos de grasa (si están acompañados con el corazón, este también has de retirarlo). Pon los higadillos limpios en un bol y añade leche hasta que queden cubiertos. Déjalos macerar toda la noche.
Al día siguiente sácalos de la leche y ponlos a escurrir. Mientras tanto pon a pochar la cebolla picadita en un poco de aceite a fuego lento. Cuando esté transparente añade los higadillos salpimentados y los removeremos para que no se peguen hasta que veamos que están bien cocinados por fuera y por dentro.
Echa los higadillos en un vaso para la batidora con el resto de los ingredientes (el huevo, la mantequilla, el vino dulce, el perejil, la nata, el queso y el orégano). Batimos hasta conseguir una masa sin grumos y la colocamos en una fuente o en bols individuales. Lo dejamos en la nevera un día entero.

En el momento de servir puedes acompañarlo con mermeladas o confituras de frutas, en especial las confituras de manzanas y las mermeladas de frambuesa o fresa.