GULA Y LUJURIA

La gula , en mi humilde opinión, otro de los más divertidos pecados capitales. Ya se que últimamente no está de moda defender la gula, dada la invasión de modelos anoréxicas y comida light que estamos sufriendo, pero, quién dijo que debamos de defender siempre lo políticamente correcto, no?. La gula está de capa caída, es cierto. ¿qué ha sido de aquellos gloriosos tiempos en que la modelos de pintura retozaban alegremente sin miedo ninguno a mostrar sus opulentas carnes? ¿qué ha sido del "caballo grande, ande o no ande? ¿qué…?. Occidente se derrumba bajo el peso de los trillones de dólares de pib, la alta tecnología y la falta de ideas de un sistema político que se está quedando sin nada nuevo que ofrecer. Y uno de estos símbolos, sin duda, de esta pérdida de valores es la demonización que en nuestros días se hace de la gula. Así que los animo, compañeros , a no dejaros llevar por esa corriente decadente de intolerancia hacia la gula. Vale, puede que sea un pecado, incluso capital, pero eso la verdad es que ahora no afecta demasiado al devenir de la vida moderna. Lo grave es la hipocresía que mueve a la gente a mirarte mal cuando te ejercitas en tan suculento pecado, mientras piensan lo desgraciados que son comiendo hierba y peces a la plancha sin sal.
Y nuestr querida gula, va, inminentemente de la mano con l más divertido de los pecados capitales, para la mayoría de los mortales, es sin duda este de la lujuria. Gran mérito si consideramos que por otra parte, los pecados capitales en si , suelen ser, cuando menos , bastante divertidos. Quién no ha saboreado un cuarto (o una mitad) de cordero, o una deliciosa-asquerosa fritanga de salchichas radioactivas, por comparar con la gula..o una buena discusión a gritos por teléfono con algún cretino . Pero en fin , toca hablar de la lujuria, y aunque dispersarme es uno de mis hábitos más arraigados. Desde esta plataforma, reivindico la acción de la lujuria como elemento unificador de la humanidad, como elemento de relajación frente al stress reinante en nuestra tecnocratizada sociedad, en fin, como elemento de libertad individual, y , además, solicito la liberación de la lujuria de su estigma de "pecado". La lujuria es un pecado, cuando menos curioso, dado que todos los pecadores se pueden definir como "consumidores satisfechos".Y esto es una cosa que no se puede decir de la mayoría de las virtudes...pero eso es otra historia y , como tal, será contada en otro momento.
(TEXTOS TOMADOS DE www.tiffotos.com /hedonismo del camarada Julius)

jueves, 22 de mayo de 2008

Pescado a la sal




La técnica de cocinar alimentos a la sal es antiquísima. Se considera originaria de las zonas en las que abundan las salinas marinas como la mediterránea. En concreto parece ser una técnica de origen púnico y de hecho está muy difundida por el mediterráneo occidental, pero también es cierto que en China se preparan también desde muy antiguo aves enteras a la sal, al igual que sucede en varios países de Sudamérica.

Con este procedimiento de cocción, los alimentos quedan muy jugosos y tiernos, la sal absorbe la grasa y transmite simplemente su aroma yodado y un ligero sazonamiento. Los alimentos cocinados a la sal no tienen por qué quedar salados en absoluto.

La cocina a la sal no sólo se aplica a pescados, sino también a verduras, carnes y aves. A veces la sal se mezcla con harina o también harina y huevo para formar una costra más elaborada.

En principio se puede utilizar cualquier pescado para cocinar a la sal. Los más utilizados son la dorada y la lubina, que resultan excelentes asados por este procedimiento, pero no hay inconveniente en aplicarlo a otros siempre y cuando se sigan las siguientes reglas:
1. Deben estar enteros y muy frescos.
2. Pueden usarse sin eviscerar o limpios. En este caso, se limpiarán por las agallas, sin abrirlos.
3. Se deben conservar las escamas.

Lo primero que necesitamos es un fuente de horno lo bastante grande como para contener el pescado. Cubriremos el fondo con una capa de sal de 1,5 centímetros. Esta capa de sal debe humedecerse ligeramente, salpicando con los dedos o con un pulverizador.

Encima colocaremos el pescado bien limpio, El pescado debe de untarse de aceite de olivo, ajo, hoja santa y pimienta, cubriéndolo completamente con una capa de sal del mismo grosor (1,5 cm.) y humedeciéndola igualmente. Ya está listo para meter en el horno.

otra manera de hacer la costra de sal que se acerca más a una masa. Procede del sur de Francia: Se mezclan a partes iguales sal fina y harina y se añade una clara de huevo por cada 200 gramos de mezcla. Se trabaja hasta conseguir una masa como de tarta que se extiende con el rodillo para envolver con ella el pescado. Se pueden hacer dibujos en la masa para una mejor presentación (simulando escamas y demás). También se puede pintar con yema para conseguir un bonito color dorado al hornearla.